Creacciones

Marketing analítico, innovación y comercio electrónico

Lunes
25 Ene, 2010

Empecemos por el principio: para el que no lo conozca, Shopify es el proyecto que viene a darle una vuelta al mercado del software para comercio electrónico. Al contrario que OsCommerce y otras plataformas gratuitas y de pago, no requiere de ninguna instalación en los servidores, no requiere de conocimientos técnicos (ni de pagar a otro que si los tenga), no necesita de y la versión sencilla le da mil vueltas a cualquier otro producto de eComerce (al menos que yo conozca)

Montar una tienda digital, vender en Internet nunca ha sido tan fácil: Elegir un diseño o subir uno propio (tienen su propia herramienta de diseño), elegir medios de pago y subir tus artículos. Ya está, ya estás vendiendo. Olvídate de hostings, de certificados SSL, de contratar complejas plataformas de pago. Incluso te puedes olvidar de un dominio (aunque puede añadir y es muy recomendable)

La lista de funcionalidades no deja de crecer bajo la filosofía de que cualquiera pueda usar la plataforma pero es que además está funcionando un ecosistema de aplicaciones (AppStore) a tener una API completamente abierta.

Con respecto a los precios, son razonables, sobre todo si se comparan con el coste de cualquiera de sus alternativas: 99$/mes + 1% de cada transacción.

Es sorprendente ver además como el equipo de programadores de Ruby canadienses detrás de Shopify lo montaron por casualidad. Su idea era construir una plataforma de comercio electrónico para su propia tienda online y les quedó tan bien que decidieron abrirla a los demás. Bueno, eso puede caer en la parte de leyenda urbana, como el nacimiento de eBay, pero no deja de ser curioso.

Definitivamente, esta es una de las mejores alternativas para montar tiendas sencillas, funcionales rápidas y muy baratas. Es más, comercializar la versión española entre Pymes y aspirantes a vendedores podría ser un modelo de negocio interesante. Sin duda, la mejor alternativa si:

  • No sabes si tu producto se va a vender bien
  • No eres experto en comercio electrónico y quiere probar
  • Tienes productos pero ni tiempo ni ganas ni dinero para invertir en montar una tienda
  • Manejas múltiples tiendas o líneas de productos
  • Necesitas estar operativo en muy poco tiempo

¿Qué tiene contras? Sin duda. El mayor de ellos, la dificultad de personalizarlo, de adaptarlo a cada uno. Pero como cada SaaS, cubre el 100% de las necesidades básicas y el 90% de las necesidades de cada uno, con lo que hay que saber adaptarse.

Mi duda es cuánto daño puede hacer esto a eBay, que presumía de ser la mejor forma de entrada de las Pymes al comercio electrónico…

Shopfy viene a darle una vuelta al mercado del software para comercio electrónico

Lunes
11 Ene, 2010

Antes de nada, quizás habría que definir un poco que es un “Product Manager”, al menos tal y como lo entiendo yo, tras años en ese puesto en diferentes empresas. Eso sí, siempre con la coletilla “de Internet”.

“El Product Manager es el dueño del software, plataforma o proceso y el responsable último de su funcionamiento”

Así, el Product Manager (en adelante, PM) no tiene porqué ser técnico ni diseñador, ni experto en usabilidad, analítica web o comportamiento de los usuarios pero ha de tener suficientes conocimientos en todas las áreas para poder apoyarse en expertos cuando sea necesario o sustituirlos en proyectos de menor entidad.

Así, el PM es el responsable de que un formulario de alta funcione, poniendo en valor los datos de la analítica. Es el responsable de que el diseño de la web encaje con las características técnicas de los desarrolladores. Es el responsable de que todo esté documentado, pensado y que contenga todas las opiniones razonadas posibles antes de dedicarle el precioso tiempo de desarrollo.

A esto me he dedicado yo los últimos años (iBazar, eBay, PayPal, para Coca-Cola, etc.) pero siempre bajo una de estas dos premisas:

  1. Un producto (web, plataforma, proceso, etc.) ya montado y funcionando que necesitaba de mejoras/mantenimiento/cambios
  2. Un producto (web, plataforma, proceso, etc.) nuevo, que solo existe en la imaginación de alguien.

Dedicarte a mejorar algo ya existente está bien, cuentas con muchos datos sobre los que apoyarte, muchas estadísticas y muchas opiniones. Y las mejoras son medibles.

Sin embargo, el reto es enfrentarte a algo nuevo, algo que nadie ha pensado antes, una idea que hay que definir, dibujar y plasmar antes de poder construir nada. Proyectos así, en los que no tienes referencias más que parciales, son los que animan, los que retan la capacidad de cada uno y los que crean fama, sea buena o mala.

La suerte que tengo es que estoy en medio de uno de esos. Y me encanta.

De mi nueva vida profesional

Domingo
3 Ene, 2010

Quizás el puñado de lectores que queden a este blog lo sepan, pero mi vida profesional ha dado un vuelco interesante en los últimos meses. A finales de octubre salí de Genetsis y dejé el mundo de las agencias (espero que definitivamente) y una experiencia que me ha aportado mucho (el proyecto happing entero) pero que estaba agotada hace tiempo.

Desde entonces, me casé, me fui un mes a Nueva Zelanda (y pienso volver) y, a la vuelta, se concretaron muchas cosas. Decidí no volver al mercado laboral “estándar”, dar un pasito y dejar de tener jefes, dejar de depende de decisiones “del que manda” que ni entiendes ni compartes pero que te afectan mucho y me decanté por lanzarme a un proyecto de empresa nuevo. Con un par de socios amigos y ex-compañeros de trabajo, voy a formar parte de un proyecto que veo con un grandísimo futuro, casi “revolucionario”, al menos en su sector y en el que creemos a pies puntillas. Nosotros y los inversores que parece que van a apoyarnos.

¿De qué va? Es pronto para contarlo ¿Como va la empresa? Ni siquiera está constituida, pero para eso faltan unos días. Parece que tenemos oficinas, estamos documentando como tontos y buscando equipo y proveedores tecnológicos de primerísimo nivel. Por cierto, si alguien sabe de directores de desarrollo buenos

Este blog seguirá vivo por poco, hay ciertas pasiones a las que no voy a poder dar satisfacción en mi nueva empresa, así que, siempre que tenga tiempo, saldrán por aquí.

Si puedes medirlo, puedes mejorarlo

Jueves
10 Sep, 2009

Este artículo estaba inicialmente previsto para una revista de marketing digital (por eso no tienen enlaces), pero como finalmente no se publicó, he decidido “colgarlo” aquí, pese a que tienen varios meses de antigüedad. Está pensado para un público más profano que los lectores habituales de este blog, pero espero que a alguien le sea útil.

Medir los resultados cuando no se conoce el medio

El concepto del ROI en inversiones de marketing es una de las herramientas más útiles posibles, pero sin embargo, en el marketing digital casi siempre se limita su uso a los análisis de métricas directas, habitualmente las ventas en una tienda online. Está claro que si partimos de la premisa de que cualquier inversión de la empresa ha de convertirse directamente y sin que pase tiempo en una venta, invertir en medios sociales probablemente no sea la mejor opción, a no ser que se considere que una campaña de banners en Facebook es invertir en medios sociales.

Todo el mundo está de acuerdo en que el panorama del marketing está cambiado, que los usuarios están tomando el control, que las marcas ya no pueden usar mensajes unidireccionales, que tienen que persuadir en sus mensajes y participar en las conversaciones. Una conclusión directa de esa nueva definición es la necesidad de influir indirectamente en sus hábitos de consumo. Si ahora las marcas han de influir indirectamente ¿por qué se van a medir sus resultados directamente?

Tenemos todos claro que cuando se trabaja con las redes sociales, con comunidades, con sistemas distribuidos las marcas han de comportarse de manera diferente ¿no? Pues entonces, ¿por qué vamos a seguir midiendo los resultados con los mismos sistemas? Los sistemas de páginas vistas, visitas, etc. están quedando obsoletos pero eso no significa que tengamos que descartar que se pueda medir, y muy bien, el ROI de una inversión en el “marketing 2.0.

Quizás el agujero principal de la medición del ROI está en el comienzo del proyecto. Cuando una empresa se plantea su presencia en redes sociales, no solo suele faltarle información sobre el medio, si no que esa falta de información puede llevar a una incorrecta definición de los objetivos. Es por tanto labor de la agencia, de los “expertos” el aconsejar, acompañar y ayudar a la empresa a realizar las mejores acciones, las más rentables, las más útiles. Y la forma que tiene la agencia de poder demostrar que sus consejos son buenos es demostrando a la empresa que funciona, que el ROI existe, está ahí y puede ser muy positivo.

Eso sí, si el proyecto pertenece al reducido grupo de los que tienen que medir el ROI, al efectividad de la campaña, se enfrentará a tres retos claves. El primero, conseguir los datos necesarios. Parece el más sencillo, pero es el más difícil técnicamente, ya que hay que sumar fuentes de analítica web, bases de datos, datos proporcionados por API’s, herramientas externas y, en muchos casos, alimentaciones manuales. El segundo, ser capaces de construir un panel de control que permita al cliente ver, seguir y comprender lo que, si no se hace bien, podría ser un aluvión de datos incomprensible. Y por último, ser capaz de mantener el sistema, alimentándolo de nuevas funcionalidades y consiguiendo que su utilidad teórica se vea reflejada en las nuevas decisiones del cliente.

Por ahora, todo el sector está adaptándose, tratando de encontrar los mejores sistemas, investigando, probando, acertando y equivocándose pero no se puede aprender de las acciones que no se miden correctamente, en las que al final no hay un resultado numérico, en dinero, entendible por todos.

Cada vez cobra más fuerza la frase de Lord Kelvin: “Si puedes medirlo, puedes mejorarlo”

Se acabaron los dominios ¡Viva el SEO!

Martes
23 Jun, 2009

Acabo de ver el tráiler de una película que estrenaran en noviembre (2012, otra del fin del mundo, que me encantan) y me ha sorprendido una cosa. Tranquilos, no voy a hablar de cine, no es lo mío. Lo que me ha sorprendido ocurre en los títulos de crédito del final (aproximadamente en2:42) y es la ausencia de dominio para promocionar la película. En vez de promocionar un dominio tipo “2012thefilm.com” o el dominio real de la película (www.whowillsurvive2012.com) directamente sugieren “busca: 2012″.

La idea no es nueva, ya se había visto en algunos productos chinos y japoneses, pero es la primera vez que lo veo en una campaña americana o europea. Y lleva a muchas reflexiones:

  • ¿Tan fuerte es el tráfico desde buscadores en este tipo de promociones con fecha de caducidad?
  • ¿Están dispuestos a promocionar así de fuerte algo que solo ocupa la segunda posición en Google (sin SEM aún) es un enlace interno en Yahoo y cae al sexto puesto en Bing?
  • ¿Y si llega otro competidor y se gasta un pastón en SEO y SEM para llevarse el tráfico de la keyword “2012″?
  • ¿No es mucho riesgo?
  • ¿O es que los usuarios ya no recuerdan los dominios y tiran directamente de buscadores?

El caso es que para esas preguntas tengo opinión, pero no datos. Y sin datos, las opiniones son inútiles pero me encantaría tenerlos. ¿Alguien cree que en España veremos esto pronto? Podría ser una campaña co-patrocinada por Google. Total, ya se van a llevar el tráfico (recordemos que tienen una penetración superior al 95%) y les serviría para iniciar la moda. No creo que los anunciantes estén por la labor, la verdad, pero nunca se sabe.


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