Comenta el ínclito Enrique Dans la próxima llegada a España de Amazon ¡por fin! No por nada en particular, no es que le tenga un cariño especial a esa tienda, si no por la gran diferencia que puede suponer para el alicaído mercado del comercio electrónico español. Un mercado online dominado por los mismos que llevan años copándolo en off line y que han querido replicar, sin éxito, el modelo que les ha hecho ricos en el “mundo real”.
Un mercado donde El Corte Inglés no ha sabido imponer su marca, donde se ha limitado a replicar su tienda, sin considerar las necesidades intrínsecas del mercado online (solo ver su proceso de registro da miedo), donde la Fnac no ha podido conseguir el mismo éxito que sus tiendas físicas, lastrada por unos precios y unos procesos infumables y donde otros jugadores, como Casa del Libro, se han conformado con las migajas de las ventas de libros.
Otros grandes del sector, con eBay, pésimamente gestionados han ido sucumbiendo y han llegado al cierre de sus oficinas en España. Pocos lo han intentado, y solo los que han tenido algo de valentía, como Pixmania, han conseguido algo. Gente como Optize que, pecando de cortoplacismo, se han cerrado en el mercado empresarial.
Por otra parte, los pequeños, esos miles de sitio que con más ganas que recursos se han lanzado al sector de la venta por Internet se han autolimitado imponiéndose un sistema de gestión dañino como OsCommerce, que, pareciendo útil, sencillo y fiable ha creado miles de tiendas clónicas, mal organizadas, nada usables y con un proceso de compra que genera un rechazo inmediato.
Comentaban hace poco en una reunión del Conversion Thursday que en Europa se acumulan cada año 1.000 millones de Euros en artículos acumulados en carros de la compra “olvidados”. Y eso no es culpa del cliente, si no de la plataforma, pero eso se merece un post aparte.
Saludo la llegada de Amazon como revolucionario, como modelo que puede hacer que los demás “se pongan las pilas”, que puede conseguir una dinamización tan necesaria en el sector, que solo crece gracias a los viajes y las apuestas en Internet, que necesita un revulsivo.
Espero, confío, que todos los grandes (y los medianos) jugadores del sector se den cuenta del peligro que corren y despierten, empiecen a dar la importancia necesaria a la experiencia de usuario, simplifiquen los procesos para encontrar los productos, mejoren mucho sus métodos de pago y den al usuario la confianza necesaria para que se lance a comprar en Internet. Pero esto también se merece un post aparte.




