De los publicitarios interactivos

Que nadie se me ofenda. Voy a hablar de los publicitarios (o publicistas, no voy a entrar en esa guerra) que se hacen llamar “interactivos”. No hablo de nadie en concreto, sino de un estereotipo de profesional, de un modelo genérico. Seguro que hay gente que coincide con ese modelo, pero como en las películas “cualquier parecido es pura coincidencia”.

¿Qué por qué me voy a meter en este charco? Porque después de año y medio currando en el mundo de la “publicidad interactiva” creo tener una visión del sector más o menos general. Y esa visión no es muy buena, no.

Primero, vamos a tratar de averiguar que es un “publicitario interactivo”. No es que haya muchas definiciones por ahí, pero nuestra quería Wikipedia dice de la Publicidad interactiva: consiste en el uso de medios interactivos para incentivar y/o influir en la decisión de compra de los consumidores. La publicidad interactiva se utiliza en Internet, en la televisión interactiva, teléfonos móviles y terminales adaptados. Quizás aquí esté el quid de la cuestión. Es decir, ¿un banner colocado en una página web es publicidad interactiva o es solo publicidad? ¿Qué interacción tiene un banner de Terra o de El Mundo? No me vale decir que el usuario puede jugar con él un rato, también se pueden hacer aviones con las hojas del periódico y eso no es Brand entertainment.

La inmensa mayoría de la gente que se dedica a este mundo viene, por formación y/o experiencia, de la publicidad tradicional o, como mucho, del marketing directo pero no se han reciclado mentalmente. Se sigue pensando en comunicación unidireccional, en obtener cosas de los usuarios, en usarles y en muchos casos engañarles. Algunos “modernillos” presumen de hacer campaña en sitios sociales (tipo Facebook) pero lo único que hacen es poner banners o equivalentes en distintas páginas. Poner publicidad en MySpace o en Terra no tiene nada, pero nada de interactivo.

Otro gran y grave defecto del estereotipo de publicitario interactivo es su “ombliguismo”, heredado del mundo de la publicidad “clásica”. Se hacen campañas, acciones, estrategias, con el único fin de que queden bonitas y que el resto del sector las alabe. Eso tiene cierto sentido cuando tu interés es solo mandar un mensaje, una o varias veces, a un potencial cliente, pero no esperas ninguna acción por su parte más que comprar o no comprar. Y sobre todo eso funciona cuando llegar a tu público objetivo solo depende del presupuesto que tengas.

Además, la inmensa mayoría de las veces el cliente tiene aún menos idea que el publicitario, así que se cree que está en la onda por gastarse un pastón en banners en redes sociales o comprar palabras a mogollón y sin sentido en SEM. Me temo que es el caso habitual.

Así, aún hay gente por el mundo trabajando en marcas, en agencias, montando clubes de interactivos que se creen que un banner es interactivo por tener una batería o una guitarra, que llaman interactividad a colgar el anuncio de televisión directamente en la portada de un periódico o que montar una web con unos foros ya es tener una comunidad.

Hasta aquí lo que yo creo que está mal. Próximamente, mi opinión de cómo debería ser y qué se está haciendo bien. Vuelvo a repetir: que nadie se dé por aludido.

De los cambios en el blog

Como alguno podréis ver, he hecho algunos cambios en el blog. Aparte del nuevo diseño (siento si algo falla o está roto) he completado las áreas de las que este blog se va a dedicar.

Esto no es mas que el embrión de un proyecto más ambicioso, que espero ve la luz pronto, ya que cada vez lo veo más claro.

Seguiremos informando.

De los proyectos y su reputación

Todo el mundo lo comenta, lo dice, pero la verdad es que no me había dado cuenta hasta ahora. Resulta que el proyecto en el que estoy trabajando ahora mismo tiene una imagen externa bastante diferente a la interna. Me explico: internamente, el equipo de trabajo ve los fallos, las cosas que no van, lo que tenemos en mente pero aún no está hecho, los roces típicos de un equipo bajo presión, las carencias típicas de cualquier empresa, que se ven magnificadas cuando estás dentro y, sobre todo, todo lo que a cada uno le gustaría hacer y, por razones de tiempo, recursos o presupuesto, se ven relegadas en las listas de priorización. Te da mucha rabia ver que las cosas que salen no son como tú te las imaginas, si no como pueden ser (o deben, uno no tiene siempre la razón).

Sin embargo, luego resulta que gente desde fuera, sin esa contaminación, desde un punto de vista mucho más objetivo, más limpio y viendo las cosas desde otro ángulo, opina que el trabajo que has hecho, en el que te has dejado las pestañas y las uñas, es muy bueno, a veces excelente y hablan maravillas de él.

No es que me parezca mal, ni mucho menos (el ego de uno, aunque ya es grande, tiene margen de crecimiento) pero sorprende. Al principio eres incrédulo con esas palabras, las tomas como un halago más o menos gratuito, una adulación innecesaria, pero cuando ves que no es opinión de una sola persona, sino de varias, empiezas a darte cuenta de que el punto de vista erróneo es el tuyo.

Pensando, pensando, he visto que no es la primera vez que me pasa, pero sí es la primera vez que soy consciente de ello. Cuando estaba en eBay (los mejores de mi vida dejé allí :-P ) tenía una muy mala opinión de muchos temas, especialmente del funcionamiento interno de la empresa. Sin embargo, de puertas hacia fuera, nadie podía imaginarse lo mal que funcionaba aquello, lo que te permitía mantener una imagen de trabajar en un sitio exitoso (exitoso era, pero no gracias a ciertos gestores, así les va a los pobres).

En realidad, en más de 10 años de carrera, y descartando mi trabajo actual (demasiado cercano para juzgarlo), solo puedo hablar medianamente bien de PayPal. Eso sí, de la mayoría de la gente con la que me he cruzado no puedo decir nada malo ni aunque me lo invente. Y eso incluye hasta a jefes míos.

Innovación en agencias

Partamos de una premisa clara: Internet NO es igual a innovación, al menos no automáticamente. La Wikipedia define “Tradición” como  todo aquello que una generación hereda de las anteriores y, por estimarlo valioso, lega a las siguientes.

MonosSi asumimos esa definición y la extrapolamos a los ambientes laborables, llegamos a resultados que tienen mucho que ver con la fábula de los monos o el “aquí se hace así porque siempre se ha hecho así”. Las cosas que en un momento han funcionado, que no han dado problemas o, simplemente, que han sido fáciles de hacer, tienden a perpetuarse. Como muchos sabéis, esto es muy aplicable a los entornos de IT, donde la máxima de “si funciona, no lo toques” es de aplicación inexorable, pero no es exclusivo, cualquier departamento, equipo, empresa, corporación tiende, de manera casi científica, a aplicar ese tipo de razonamientos.

Eso provoca que, si no se toman las medidas oportunas, la innovación desaparezca del ambiente de trabajo, de la cultura empresarial y los pocos intentos que haya de innovar, provenientes de gente que venga de fuera, sean sistemáticamente rechazados, sin ser estudiados o argumentados siquiera.

Las agencias de publicidad y marketing, sean del sector que sean, suelen presumir de innovadoras, rompedoras y avanzadas. Sin embargo, eso suele esconder una fachada, una falsedad. Se dan muchos casos de agencias que en un momento dado han tenido una buena idea, han sido capaces de hacer algo nuevo, de encontrar su nicho de mercado y ahí se han quedado. Es una postura conservadora: ya que esto funciona para estos clientes, vamos a buscar clientes para lo que esto funcione.

Sin embargo, excepto en los casos más graves, llega un momento en el que ese modelo deja de funcionar. Los clientes de ese tipo se agotan, llega un nuevo competidor que aporta algo novedoso, o simplemente llega una crisis que obliga a diversificar.

En ese momento surge la duda, ¿cómo “cambiar el pié”? ¿Cómo hacer cosas nuevas? ¿Cómo conseguir nuevos clientes o avanzar con los ya existentes? ¿Cómo posicionarse de nuevo en el mercado?
Para responder a esas preguntas hay muchos modelos, pero sobre todo, es muy, muy importante introducir sangre fresa, gente con ideas nuevas no “contaminados” por la tradición de la agencia, por el “siempre se ha hecho así”. Otro punto vital es que las resistencias al cambio no estén en puestos clave. Es decir, si el Director de la empresa quiere cambiar y el dueño no, mal vamos. Pero también hay que tener en cuenta a los empleados clave y apoyarles, ayudarles con la gestión del cambio.

Como decía, hay varios modelos para cambiar la forma de funcionar en una agencia, en cualquier empresa, pero eso es tema para otro post.

Analizar los datos: Como sacar las mejores conclusiones

Actualmente son muchas las empresas que se han planteado la inclusión de sistemas de analítica web en sus plataformas. Afortunadamente en España hay varias (y cada vez mas) empresas que dan soporte en la integración profesional de sistemas de analítica (Netsuus, Alt64, Pixl8 o webanalytics, por citar a algunas).

Sin embargo, muchas de ellas se están encontrado con un problema, una dificultad que suele englobarse dentro del conocido “síndrome de crecimiento”: Como es sabido, los procesos de analítica web constan de 3 fases bien diferenciadas:

  1. Obtención de datos: Implementación de herramientas, personalizadas y pensadas para el proceso concreto y sus necesidades.
  2. Análisis y extracción de conclusiones basándose en los datos obtenido previamente
  3. Introducción en los procesos de los cambios sugeridos por las conclusiones del análisis detallado.

Lógicamente, el proceso bien desarrollado es hacer que los puntos 2 y 3 sean cíclicos, que sean constantes y que permitan ir avanzando y profundizando en el conocimiento de los clientes, en mejorar constantemente la plataforma, en ofrecer cada día más y mejores servicios.

Sin embargo, muchas de las empresas que dan soporte de analítica web (supongo que no todas) se han encontrado con una dificultad seria en esos puntos. Es muy lógico, desde un punto de vista empresarial centrarse en los puntos que a corto plazo van a dar más clientes, más oportunidades de negocio y no cabe duda de que la consultoría y la implementación de herramientas de analítica son el primer paso, la primera piedra que hay que poner en cualquier proceso.

Lo que ha ocurrido es que ese paso ha desbordado algunas previsiones y se están dando casos en los que dar un buen servicio de análisis de los datos obtenidos no es fácil y aún es más difícil conseguir que se hagan los cambios necesarios en las plataformas y volver a analizarlos.

No cabe duda de que ahí, en ese punto, aún queda trabajo por hacer y hay oportunidades de despuntar.

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