Partamos de una premisa clara: Internet NO es igual a innovación, al menos no automáticamente. La Wikipedia define “Tradición” como todo aquello que una generación hereda de las anteriores y, por estimarlo valioso, lega a las siguientes.
Si asumimos esa definición y la extrapolamos a los ambientes laborables, llegamos a resultados que tienen mucho que ver con la fábula de los monos o el “aquí se hace así porque siempre se ha hecho así”. Las cosas que en un momento han funcionado, que no han dado problemas o, simplemente, que han sido fáciles de hacer, tienden a perpetuarse. Como muchos sabéis, esto es muy aplicable a los entornos de IT, donde la máxima de “si funciona, no lo toques” es de aplicación inexorable, pero no es exclusivo, cualquier departamento, equipo, empresa, corporación tiende, de manera casi científica, a aplicar ese tipo de razonamientos.
Eso provoca que, si no se toman las medidas oportunas, la innovación desaparezca del ambiente de trabajo, de la cultura empresarial y los pocos intentos que haya de innovar, provenientes de gente que venga de fuera, sean sistemáticamente rechazados, sin ser estudiados o argumentados siquiera.
Las agencias de publicidad y marketing, sean del sector que sean, suelen presumir de innovadoras, rompedoras y avanzadas. Sin embargo, eso suele esconder una fachada, una falsedad. Se dan muchos casos de agencias que en un momento dado han tenido una buena idea, han sido capaces de hacer algo nuevo, de encontrar su nicho de mercado y ahí se han quedado. Es una postura conservadora: ya que esto funciona para estos clientes, vamos a buscar clientes para lo que esto funcione.
Sin embargo, excepto en los casos más graves, llega un momento en el que ese modelo deja de funcionar. Los clientes de ese tipo se agotan, llega un nuevo competidor que aporta algo novedoso, o simplemente llega una crisis que obliga a diversificar.
En ese momento surge la duda, ¿cómo “cambiar el pié”? ¿Cómo hacer cosas nuevas? ¿Cómo conseguir nuevos clientes o avanzar con los ya existentes? ¿Cómo posicionarse de nuevo en el mercado?
Para responder a esas preguntas hay muchos modelos, pero sobre todo, es muy, muy importante introducir sangre fresa, gente con ideas nuevas no “contaminados” por la tradición de la agencia, por el “siempre se ha hecho así”. Otro punto vital es que las resistencias al cambio no estén en puestos clave. Es decir, si el Director de la empresa quiere cambiar y el dueño no, mal vamos. Pero también hay que tener en cuenta a los empleados clave y apoyarles, ayudarles con la gestión del cambio.
Como decía, hay varios modelos para cambiar la forma de funcionar en una agencia, en cualquier empresa, pero eso es tema para otro post.